top of page
Recuerdos Autobiográficos
por Marcelo Aranda


Parte I. Mis ancestros
No tengo mucha información sobre mi árbol genealógico; a lo más, llego hasta mis abuelos y básicamente sus nombres. La cuestión es que, para efectos prácticos, yo no los conocí, por lo que no tengo recuerdos de ellos. Mis abuelos paternos fueron José María Aranda Valdivia y Judith Pamplona Ogazón. Mis abuelos maternos fueron Rafael Sánchez Medina y Luz María Arizmendi. Hasta donde sé, todos eran originarios y habitantes de la Ciudad de México. Abuelos paternos Abuelos materno


Parte II. Mi infancia y adolescencia
Nací en la Ciudad de México el 29 de octubre de 1954, con el nombre completo de JAIME MARCELO ARANDA SÁNCHEZ. Fui bautizado y confirmado en la religión católica, sin que se me hubiera consultado; soy el séptimo de diez hermanos y hermanas cuyos nombres, de mayor a menor son: María del Pilar (1941), María Guadalupe (1946), José María (1947), Jesús María (1949), Judith (1950), Juan Manuel (1953), Jaime Marcelo (1954), las cuatas Lucía y Flora (1955) y Marina (1961). Durante mis


Parte III. Vida Familiar
Durante estos primeros 15 años en la casa nunca tuvimos automóvil, refrigerador o licuadora. Aunque durante algún tiempo mi mamá estaba en la casa, realmente estuve al cuidado de mis hermanas mayores: primero Pilar (como hasta los 5 años); luego Guadalupe (como hasta los 11 o 12) y finalmente Judith (hasta los 15). Vivíamos frente a la Zona Arqueológica de Mixcoac (la Pirámide). El vigilante era Don Tomás, quien vivía ahí con su familia. Cuando yo tenía tal vez cuatro años, u


Parte IV. Etapa adulta
Profesional Finalmente, se me hizo entrar a la Facultad de Ciencias, a la antigua Facultad, donde hice el primer semestre de Biología. Después se haría el cambio a la Facultad actual. El primer día de clases era la clásica novatada; lo común era que algún estudiante de los últimos semestres llegaba al salón y, haciéndose pasar por el profesor, daba una clase muy complicada y encargaba una tarea muy difícil. El caso es que yo estaba en el salón y en eso pasó el amigo de Pepe


Parte V. El Cáncer nunca se fue
Cáncer Nunca tuve problemas serios de salud. Cada cierto tiempo cursaba un refriado que dejaba pasar solo y podía durar entre una y dos semanas. En un viaje a Calakmul, accidentalmente me di un machetazo en una pierna, en la tibia; se me infecto y regresé con un gran absceso que finalmente desapareció, después de altas dosis de penicilina. En 2008, mientras vivía en Autlán de Navarro, comencé a tener claros síntomas de próstata agrandada. Después de un primer tratamiento y un
bottom of page