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Autobiografía

Parte I. Mis ancestros

  • 6 may
  • 2 min de lectura

Actualizado: 23 may

No tengo mucha información sobre mi árbol genealógico; a lo más, llego hasta mis abuelos y básicamente sus nombres. La cuestión es que, para efectos prácticos, yo no los conocí, por lo que no tengo recuerdos de ellos.


Mis abuelos paternos fueron José María Aranda Valdivia y Judith Pamplona Ogazón. Mis abuelos maternos fueron Rafael Sánchez Medina y Luz María Arizmendi. Hasta donde sé, todos eran originarios y habitantes de la Ciudad de México.



Abuelos paternos
Abuelos paternos

Abuelos maternos (y mi mamá, como de 14 años)
Abuelos maternos (y mi mamá, como de 14 años)

Mis papás fueron


Hugo Eduardo Aranda Pamplona (1907-1980)
Hugo Eduardo Aranda Pamplona (1907-1980)
María del Pilar Sánchez Arizmendi (1923-1989)
María del Pilar Sánchez Arizmendi (1923-1989)
Mis abuelos paternos con mi papá, de tres años, en medio de ellos.
Mis abuelos paternos con mi papá, de tres años, en medio de ellos.

Mi papá a caballo (1935)
Mi papá a caballo (1935)

Una de las últimas fotos de mi papá, cuando vivía en Ixtlahuaca, Estado de México; le gustaba mucho el pulque blanco
Una de las últimas fotos de mi papá, cuando vivía en Ixtlahuaca, Estado de México; le gustaba mucho el pulque blanco

Mi mamá, a los 15 años y a los 55.


Hasta donde sé, mi papá estudió algo de contabilidad. Pero siempre dijo que era un “hombre de a caballo” y le gustaba todo lo que tenía que ver con la vida en un rancho: el ganado, la siembra y, desde luego, los caballos. Por otra parte, parece que en sus tiempos la educación era de buena calidad, porque manejaba muy bien su lengua materna y también tenía buen inglés. El era sobrino lejano de Don Alfonso Reyes y llegó a ser su corrector de estilo y a coordinar la publicación de alguno de sus libros (Al Yunque).


Después de haber vivido muchos años con los intereses de un dinero que había invertido en un ingenio azucarero, de momento las políticas cambiaron y los intereses disminuyeron, por lo que a sus 59 años se vio en la necesidad de buscar trabajo. No recuerdo los detalles, pero parece que el Sr. Francisco Monterde le encargó si podía conseguir una fotografía de Luís Inclán, quien fuera considerado el mejor escritor costumbrista del siglo XIX con su novela “Astucia: Los Hermanos de la Hoja o los Charros Contrabandistas de la Rama”. El caso es que a ese encargo le siguieron otros y mi papá terminó haciendo una investigación sobre la vida y obra de Luís Inclán, la cual quedó plasmada con la publicación de un libro:



Entiendo que trabajó un tiempo como investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Fruto de su trabajo fue la impresión de otro libro “Biobibliografía de los Escritores del Estado de México”. Posteriormente escribió un tercer libro, por gusto, al que tituló “Para hombres de a caballo”.



Supongo que a mi mamá la educaron para ser esposa y ama de casa. Pero también estudió piano y, en mi opinión, tocaba bastante bien. Pero mi mamá tenía epilepsia y esto, junto con haberse casado joven, truncó cualquier posibilidad de una vida artística. Mis papás se casaron en 1940; él de 33 y ella de 17.


Mi mamá con las cuatas (Flora, a la izquierda y Lucía, a la derecha) y Marina (de meses; la última de diez  hermanos).
Mi mamá con las cuatas (Flora, a la izquierda y Lucía, a la derecha) y Marina (de meses; la última de diez hermanos).

 
 

Todas las imágenes de este sitio son autoría de ©Marcelo Aranda

 

Compilación, Digitalización y Diseño: Miguel Ángel Sicilia

con el apoyo de Ignacio March y Jürgen Hoth

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