top of page

Autobiografía

Parte V. El Cáncer nunca se fue

  • 2 may
  • 14 min de lectura

Actualizado: 23 may


Cáncer

Nunca tuve problemas serios de salud. Cada cierto tiempo cursaba un refriado que dejaba pasar solo y podía durar entre una y dos semanas. En un viaje a Calakmul, accidentalmente me di un machetazo en una pierna, en la tibia; se me infecto y regresé con un gran absceso que finalmente desapareció, después de altas dosis de penicilina.


En 2008, mientras vivía en Autlán de Navarro, comencé a tener claros síntomas de próstata agrandada. Después de un primer tratamiento y una biopsia, el diagnóstico fue un adenocarcinoma. En el Instituto Nacional de Cancerología me dieron una valoración de Gleason 6 (el máximo es de 10). Me recomendaron operarme (prostatectomía radical).


En ese tiempo tuve conocimiento de un Médico Homeópata (Martín Hidalgo), que atendía en Ixtlán del Río, Nayarit. Fui a consultarlo y, además de recetarme Sulphur, me habló del trabajo del Dr. Hamer sobre el cáncer. Leí todo lo que encontré sobre el tema y creí en su planteamiento. Durante ese tiempo desaparecieron los síntomas de la próstata; a los seis meses mi PSA era normal. Entonces decidí no operarme y me convencí de que ya todo había pasado. Con los años me enteraría de que no fue así.


En la práctica, terminé mi relación con Lorena en 2010 y legalmente en 2013.


Reinicio

En 2011 ya me sentía relativamente estable y tranquilo conmigo; básicamente me dedicaba al trabajo y los fines de semana salía al campo. En algún momento me contactó Ignacio March para comentarme que junto con Marco Lazcano estaban escribiendo un libro de relatos, titulado “Relatos de Fogata” y me proponía participar con algunos relatos interesantes de aventuras en el campo; de hecho, uno de los relatos, mi primer avistamiento de un jaguar en libertad, lo relatamos Nacho y yo, porque ambos estuvimos en ese día memorable. Finalmente, el libro quedó listo y resultó que se publicaría con el apoyo de la CONANP. La presentación se convocó para el viernes 27 de julio de 2012, en un restaurante ubicado en la Alcaldía Tlalpan (antes Delegación), de la Ciudad de México. La idea era que, durante la comida, Nacho y Marco harían la presentación del libro.


Llegué puntual al restaurante y en algún momento vi que llegaba Carlos Galindo, pero acompañado. Fui a saludarlo y me presentó con Verónica Aguilar, quien trabajaba también en la CONABIO. Algo sucedió ese día, pero yo seguí buscando a Verónica; a pesar de tener muy poco en común, decidimos intentar una relación que de alguna forma ha funcionado. Decidimos hacerla legal el 14 de febrero de 2020, en la Alcaldía La Magdalena Contreras, en la Ciudad de México. Desde luego, era lo último que me esperaba a mis 66 años.


En el 2019 logré arreglar mis asuntos con el IMSS y comencé a recibir mi pensión. Cuando renuncié a la CONANP (2018) me fui a vivir con Verónica a su casa en la Ciudad de México. Desde entonces y hasta el 2021 llevamos una vida bastante tranquila, porque cerca de la casa de Verónica se encontraban todos los servicios: supermercado, bancos, gimnasio, etc. Sin embargo, ya hace unos años que su hermana Eunice ya vivía en Mérida e insistía mucho en que nos fuéramos también. El caso es que Verónica se fue convenciendo y en el 2019 fuimos a Mérida a un Congreso de la Asociación Nacional de Mastozoología y Verónica encontró un terreno que le gustó mucho. Hizo los arreglos para comprarlos a la brevedad.


El 14 de febrero de 2020 en la Alcaldía La Magdalena Contreras de la Ciudad de México.


Ese mismo año (2020) iniciamos la construcción de una casa en el terreno de Mérida (en realidad cerca de Mérida). Nos mudamos en julio (2021).


El cáncer nunca se fue

Pese a mis deseos de que el cáncer había desaparecido, lo cierto es que nunca se fue; solo siguió creciendo lentamente. Para el 2018 ya los síntomas eran muy claros: la próstata estaba tan grande que ya afectaba a la vejiga. Fui a consultar a Dr. Miguel Ángel Jiménez Ríos (Médica Sur) y rápidamente le pusimos fecha a la cirugía: 15 de mayo de 2019.


Después de la prostatectomía radical el valor del PSA seguía muy alto, lo que indicaba que el cáncer ya estaba en etapa IV y se había extendido fuera de la próstata; ahora se trataba de un cáncer metastásico, básicamente incurable. En el estudio de PET se encontró actividad en cuatro sitios: en ganglios retroperitoneales, en ganglios del cuello y en el pubis.


Con la mudanza a Yucatán decidí terminar el tratamiento en el INCAN (Instituto Nacional de Cancerología) y buscar nuevas opciones locales. Finalmente decidí que no viviría angustiado y estresado con tratamientos y visitas al médico, entre otras cosas, porque para entonces ya no tenía un capital para hacer frente a gastos fuertes. Decidí olvidarme del cáncer y disfrutar lo que me quedara por delante. Pero al año de no recibir tratamiento el deterioro se hizo evidente, de modo que reinicié mi tratamiento en el IMSS de Mérida, en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE).


Ahora el cáncer se ha extendido a casi toda la cadera y otros sitios del esqueleto. Mi tratamiento básicamente ha consistido en tratar de que el cáncer avance lento y manejar el dolor.  


Regreso a Calakmul

A fines de noviembre de 2021 hice una visita a la región de Calakmul, en Campeche. Tuve la fortuna de volver a ver a Carmelo Pech, con quien caminé por la reserva en la década de 1980.



En Calakmul. Abajo, con Carmelo, en su casa en el Ejido Conhuas



Vista de Calakmul desde la pirámide principal.


También tuve la oportunidad de conocer a Nicolás Arias, del Ejido Nuevo Becal. Nicolás es un rastreador increíble y un buen cazador. En el Ejido tienen un área de UMA donde la caza de algunas especies está permitida y Nicolás utiliza sus habilidades para llevar a cazadores citadinos y mejorar su economía, pero también trabaja con investigadores en la Reserva de Calakmul, particularmente con Rafel Reina.



Con Nicolás Arias, rastreando en el ejido Nuevo Becal, Campeche


2024


ICONVIS

El Programa Regional en Manejo de Vida Silvestre para Mesoamérica y el Caribe (PRMVS), donde estudié la Maestría, con el tiempo se transformó en el ICONVIS (Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre). Entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2024 se conmemoraron los cuarenta años de la institución y decidí que era una buena razón para volver a Costa Rica. La reunión fue muy agradable, con muchos recuerdos. Me dio mucho gusto volver a ver a Chris Vaughan y a Jorge Fallas; por supuesto también a Eduardo Carrillo y a Grace Wong.


De izquierda a derecha, Jorge Fallas, Christopher Vaughan, Marcelo Aranda, Eduardo Carrillo y Grace Wong, durante la celebración de los 40 años del ICONVIS.


Como parte de las actividades se develó el cuadro “Aprendiendo de Gaia” de Deirdre Hayde; en él se ilustran las diversas actividades del ICONVIS. Es un cuadro hermoso que le dio mucha vista al evento. Yo tenía mi boleto de regreso a México para el sábado 5 de octubre; después del evento conmemorativo Grace me comentó que había una salida rápida al Parque Nacional Santa Rosa, así es que el jueves (3) salimos para allá. Almorzamos en Liberia y llegamos al parque en la tarde.


Pasamos la noche en La Cruz, a pocos kilómetros de la frontera con Nicaragua. El viernes volvimos al parque; es increíble como se ha recuperado la región de Guanacaste. Vimos varios animales (venado de cola blanca, guaqueque alazán y urraca de cara blanca), además de muchas huellas. Por la noche regresamos a Heredia.


Aprendiendo de Gaia, de Deirdre Hyde (acrílico sobre tela, 180 x 140 cm).



Hembra de venado de cola blanca



Urraca de cara blanca (Calocitta formosa).


La visita a Costa Rica fue muy agradable, llena de buenos recuerdos y agradable compañía. La Universidad Nacional sigue muy similar a los tiempos en que estudié la maestría; el ICONVIS sigue en el mismo lugar, en la Escuela de Ciencias Ambientales.


Ente el 8 y el 13 de abril (2024) vinieron de Costa Rica Eduardo, Grace Y Ronald Sánchez con su esposa. Pasamos unos días muy agradables en Yucatán y yo tenía la intención de devolverles la visita ese año, así es que la conmemoración de los 40 años del ICONVIS fue un buen motivo para ir a saludarlos.


En el 2024 yo había vuelto a contactar a Becky (Álvarez Rincón) y poco después de regresar de Costa Rica ella me llamó para invitarme a la presentación de una nueva edición del libro de Don Miguel “Así era Chiapas”. La presentación sería el lunes 28 de octubre en la UNICACH. Desde luego fui a la presentación y aproveché para saludar a Becky, a Miguel Pavía y mis antiguos compañeros del ZOOMAT: Antonio Ramírez y Gerardo Cartas. También aproveché para festejar mi cumpleaños 70.


Durante la visita a Chiapas: Antonio, Becky, Gerardo y yo, en casa de Becky.



En el ZOOMAT, con Gerardo y Toño.


Mientras estaba en Chiapas me avisaron que en noviembre comenzarían mis sesiones de radioterapia (en la UMAE, en Mérida). Me programaron diez sesiones y los efectos secundarios fueron bastante molestos, pero disminuyeron los dolores. Desde luego que el cáncer seguiría su marcha, pero había que esperar a conocer los efectos de la radiación. 

Antes de terminar el año, en diciembre, vino a Mérida Ramón Pérez-Gil y pasó a saludar. Pasamos un rato muy agradable en la casa.




2025


En los primeros días de enero tuve consulta con el oncólogo clínico y me comunicó que el marcador tumoral había disminuido así es que, un poco más optimista, decidió que siguiéramos con el tratamiento. 


A finales de enero de fui a la Ciudad de México por una razón importante: festejar el tercer cumpleaños de Alicia, mi única nieta, hija de Irazú (y Omar). Hacía bastante tiempo que no veía a Lorena, así es que fue una buena oportunidad para volver a reunirnos, ahora los cinco. Además, posiblemente sean las últimas fotos juntos.






Visita a la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos

El fin de semana del 15-16 de marzo hice una corta visita a El Cuyo, noreste de Yucatán, dentro de la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos. La salida fue con Juan Cruzado, Janet Guardiola y Gabriela Méndez Saint Martin. 


El sábado por la tarde fuimos a revisar el área frente al tiradero de basura a unos tres km de El Cuyo, rumbo a Colonia Yucatán. Dejamos el auto junto al tiradero y caminamos unos 200 m para tomar una vereda hacia el manglar; es el tipo de manglar bajo y abierto que no está inundado. Recuerdo que en la visita del 2018 entré por el mismo sitio y vi muchas huellas de venado cola blanca. En esta ocasión también había muchas huellas de venado, pero también de pecarí de collar y otras especies. Al oscurecer nos empezaron a devorar los zancudos, por lo que regresamos a El Cuyo. 


El domingo 16 salimos temprano con un guía local; la idea era entrar en lancha por la ría para tratar de llegar hasta un blanquizal (zonas donde se forma un lodo blanquecino en un terreno salitroso). No fue posible, así es que regresamos y volvimos al sitio que visitamos la tarde del sábado. Seguimos recorriendo un poco más y registramos varias especies. Realmente resultó increíble porque en un espacio muy pequeño (más o menos una hectárea) registramos huellas de once especies:


  • Didelphis sp.

  • Dasyprocta punctata

  • Odocoileus virginianus

  • Dicotyles tajacu

  • Panthera onca

  • Herpailurus yagouaroundi

  • Urocyon cinereoargenteus

  • Canis latrans

  • Eira barbara

  • Nasua narica

  • Procyon lotor


Creo que nunca había registrado tantas especies de mamíferos medianos y grandes en un especio tan reducido y en tan poco tiempo de rastreo. La verdad es que me quedé con ganas de volver pronto para recorrer un poco más el sitio, porque podría ser una buena localidad para un curso de introducción al rastreo. Un poco ilusa mi idea porque no se si llegaré a dar otro curso de rastreo.


Reconocimiento

Un día de abril, después de una charla telefónica con Enrique Martínez Meyer, me enteré de que Fernando Cervantes ya no era Curador de la Colección Nacional de Mamíferos (de la UNAM) y el nuevo curador era el Dr. Lázaro Guevara. Posteriormente tuve una larga charla con Lázaro quien me comunicó que tenía el interés de integrar formalmente la pequeña colección de huellas en yeso que yo había donado en 1984. Mientras tanto yo trabajé en el catálogo de la colección para poner todas las localidades en grados decimales, de modo que la ubicación de cada registro fuera más exacta y fácil de ubicar. Entonces decidí ir unos días a la Ciudad de México para ver cómo había quedado todo y aclarar dudas o inconsistencias que hubieran tenido las dos técnicas de la colección: Yolanda Hortelano y Julieta Vargas. Estuve en la ciudad del 19 al 23 de mayo y fue una semana muy intensa.

El lunes 19 conocí el Pabellón de la Biodiversidad y trabajé con Yolanda y una estudiante para aclarar las dudas e inconsistencias que encontraron. La colección quedó muy bien en una gaveta.



El martes 20 salí al campo con Yolanda, Julieta y 14 estudiantes para que conocieran de primera mano en qué consiste el rastreo de mamíferos. Fuimos cerca del poblado de Parres e hicimos un recorrido de unos 10 km. Encontramos muchísimos rastros, principalmente huellas y excretas, pero también observamos varios animales. En total registramos 11 especies de mamíferos:


  • Didelphis virginiana

  • Romerolagus diazi

  • Sylvilagus cunicularius

  • Sylvilagus floridanus

  • Otospermophilus variegatus

  • Sciurus aureogaster

  • Odocoileus virginianus

  • Lynx rufus

  • Canis latrans

  • Neogale frenata

  • Bassariscus astutus


Fue una salida muy agradable, un poco pesada porque ya perdí mi condición física y ya me acostumbré al nivel del mar, pero no tuvimos contratiempos. Ya estaba yo advertido que para el miércoles 21 habría un evento en el Pabellón para entregarme un reconocimiento por mi trayectoria profesional. 


Sé muy bien que era algo inmerecido, pero Enrique Martínez Meyer tuvo la iniciativa y Lázaro la apoyó por lo que agradecí mucho el detalle. La verdad es que fue un evento muy agradable y emotivo, además de un buen pretexto para volver a ver a buenos amigos y otros no tan buenos. Siempre estaré muy agradecido con Enrique, Lázaro, Yolanda y Julieta. Nunca había salido con Yolanda y Julieta y creo que se dieron una buena idea de lo que se trata el rastreo de mamíferos. La verdad es que me costó trabajo el recorrido de 10 km, pero aguanté.


De izquierda a derecha: Julieta Vargas, David Gutiérrez, Yolanda Hortelano, dos estudiantes, Marcelo Aranda, Livia León Paniagua, Rodrigo Medellín, Oscar Flores, Héctor Lesser, Patricia Chávez-Peón y Martha Duhne.



De izquierda a derecha: Alfredo Cuarón, Carlos Galindo, Oscar Flores, David Gutiérrez, Rodrigo Medellín,

Marcelo Aranda, Víctor Sánchez-Cordero y Alejandro Velázquez.



Al día siguiente del evento en el Pabellón tuve una larga plática con Lázaro, Yolanda y Julieta. Al medio día fui a comer con Oscar Flores, David Gutiérrez, Martha Duhne y Miriam Benavib. Por la noche, algo me hizo crisis en la cabeza. La verdad es que fue una noche terrible. Por un lado, llegaron los efectos del recorrido en el campo y tuve mucho dolor en la pierna derecha. Pero lo más importante es que llegué a la conclusión de que la idea que tuve al donar mi colección de huellas en yeso al Instituto de Biología no era realista.


El tema del rastreo de mamíferos y colectar las huellas con yeso era algo muy personal, que a mí me interesaba y que disfrutaba mucho. Simplemente yo había donado mi colección personal, pero no podía esperar que otras personas o investigadores hicieran lo mismo. No obstante, como una colección de referencia me parecía que si tenía valor. El siguiente domingo le llamé a Lázaro y le comenté mis inquietudes; estuvo de acuerdo conmigo y ya me quedé más tranquilo. 


Poco después del viaje a la Ciudad de México, en algún momento, revisando el libro de Los Mamíferos de Chiapas de Don Miguel (Miguel Álvarez del Toro), se me metió la idea de reescribirlo, porque tenía algunos errores y ya estaba muy desactualizado en la nomenclatura de las especies. Así es que comencé a copiar el libro, corrigiendo algunos detalles y actualizando el orden filogenético y la nomenclatura.


Originalmente pensé solo trabajar con los mamíferos medianos y grandes, pero para poder pensar en una tercera edición, había que trabajarlo completo. Hice lo que pude con los mamíferos pequeños y después le pedí ayuda a Juan Cruzado Cortés, quien maneja muy bien estos grupos.


Cuando había avanzado bastante en el libro, me comuniqué con Becky (Rebeca Álvarez, hija de Don Miguel) para comentarle lo que estaba haciendo. Resultó que había algunos problemas con los derechos de autor del libro, pero Becky se encargó de solucionarlos. Una vez que hube concluido, en noviembre hice un viaje a Tuxtla Gutiérrez para llevarles todo el trabajo.


Nos reunimos en el estudio de Miguel Alejandro (Hijo de Miguel y Becky), realmente impresionante. Les mostré lo que había hecho y les dejé todos los archivos: texto e ilustraciones. Ahora les tocaba trabajar en el armado del libro y buscar recursos para su impresión.


El cierre de 2025 me resultó especialmente difícil. En la segunda mitad del año el deterioro del esqueleto avanzó bastante y con ello aumentó el dolor, en intensidad y en sitios. En diciembre estoy esperando que un día me llamen del IMSS para iniciar con sesiones de quimioterapia y de radioterapia que, supuestamente ayudarán a disminuir el dolor. Entre tanto, cada vez me cuesta más trabajo mantener controlado el dolor y eso me ha desgastado mucho. He probado distintos analgésicos y combinaciones. Uno de los mayores problemas con el dolor es que duermo terriblemente mal y el cansancio se ha ido acumulando. No pierdo la esperanza de que antes de terminar el año al menos me den las sesiones de radiación en mi pierna derecha (es el sitio con más dolor).


Ilustración de mamíferos

Como comenté en algún momento, mi insistencia por hacer guías de campo de rastreo de mamíferos implicó la reunión de mis tres facetas en las que me formé de manera autodidacta: el rastreo, la fotografía de fauna silvestre y la ilustración.


Desde joven me gustó hacer dibujos, pero nunca pude estudiar para conocer las diversas técnicas. Cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias y decidí que quería hacer la Guía de los Mamíferos de la Sierra del Ajusco, eso marcó mi inicio en la ilustración de mamíferos. Yo había visto una guía de los mamíferos de la Gran Bretaña en la que las ilustraciones eran a tinta china, con la técnica de punteado. Entonces conseguí un estilógrafo, tinta china y comencé a hacer mis primeros pininos.


El problema es que no conocía la técnica y tampoco tenía tiempo; en fin, que en la noche preparaba un bosquejo del animal y al día siguiente en la fábrica, cuando tenía algún momento libre, lo punteaba y rayaba; así preparé las ilustraciones de los mamíferos y sus rastros. Ahora que veo esas ilustraciones me parecen horrorosas, pero en su momento no me parecían tan malas.




Primera ilustración del venado cola blanca y su huella.


Para la primera edición del Manual de Rastreo (1981) también preparé todas las ilustraciones y ciertamente mejoraron un poco. Seguí haciendo ilustraciones tanto de los animales como de sus rastros; para entonces ya había conseguido un material para dibujo a tinta china llamado herculene. Era similar al papel albanene, solo que era plástico, de modo que la tinta secaba encima por lo que era muy fácil hacer alguna corrección.


Para la edición del 2000 del manual de rastreo ya las ilustraciones habían mejorado bastante, tanto las de los animales como las de los rastros, porque las huellas también las hice punteando lo que me permitía un mejor detalle.




Segunda etapa en la ilustración de mamíferos y sus rastros.




Ilustración del venado de cola blanca en la edición del 2000.


En algún momento sentí que las ilustraciones de los mamíferos en blanco y negro eran poco expresivas y no me permitía jugar con los diferentes matices de color de los animales. Entonces decidí intentar ilustraciones a color. Pero, nuevamente, se me presentaba el hecho de que nunca lo había hecho y no conocía las técnicas. El caso es que fui a un lugar donde vendían materiales para artes plásticas (estaba en la Plaza Universidad). Ahí conseguí un papel adecuado y compré una caja de lápices de colores Prismacolor profesional.


Comencé a hacer mis primeras ilustraciones y poco a poco fui entendiendo la técnica; por ejemplo, aprendí que con los lápices no se puede superponer un color claro a uno oscuro. Entonces, siempre debía comenzar con los tonos claros y poco a poco ir subiendo de tono y sombreando, para dar volumen. Para la edición del 2012 de la CONABIO ya todas las ilustraciones de los mamíferos están a color.


Las ilustraciones a color representaron un gran cambio.


Ya con menos presión y más tiempo, me dediqué seguir ilustrando para sustituir algunas que no me convencían. Finalmente creo que ya definí mi estilo y forma de ilustrar mamíferos. Estoy seguro de que técnicamente mis ilustraciones deben tener defectos; pero algo que siempre busqué fue que las proporciones y expresión de los animales fueran correctas y utilizar principalmente mis propias fotografías como base para las ilustraciones me facilitaba las cosas.


Siempre inicio una ilustración con los ojos y continúo con la cara; si no me siento a gusto con el resultado la desecho y vuelvo a comenzar. 



Ilustración de un venado de cola blanca basada en una fotografía de  Gerardo Cartas, del ZOOMAT.


Nunca me llamó la atención ilustrar aves; pero por necesidad hice algunas ilustraciones para el programa de educación ambiental que desarrollamos en los Parques Nacionales Desierto de los Leones y Lagunas de Zempoala. La cuestión es que, además de que no me atraía ilustrar aves, la verdad es que se me hacía muy difícil con lápices de color; hasta donde sé, la mejor técnica es la acuarela, pero yo nunca la aprendí. Aquí dejo algunas de mis ilustraciones de aves que, me parece, no quedaron tan mal. 


Gallina de monte, Dendrortyx macroura.

Clarín jilguero, Myadestes occidentalis.

        



Gorrión serrano, Xenospiza baileyi.

Gorrión cantor, Melospiza melodía.


 
 

Todas las imágenes de este sitio son autoría de ©Marcelo Aranda

 

Compilación, Digitalización y Diseño: Miguel Ángel Sicilia

con el apoyo de Ignacio March y Jürgen Hoth

HORIZONTAL_OK4_.png
bottom of page